Nueva edición de Espíritus y Criaturas de Japón

Espíritus y Criaturas del Japón es una obra de Lafcadio Hearn, nacido en la isla griega de Léucade en 1850 y fallecido en Tokio en 1904. Se trata del primer gran japonólogo de la literatura occidental, que se hizo célebre por sus relatos de fantasmas y sus libros de divulgación.

Se casó con una japonesa, y fue ella quien le introdujo en las leyendas tradicionales niponas sobre espectros y apariciones, lo  que  sirvió a Lafcadio de inspiración. A partir de ahí, y tras investigar y profundizar en la materia, se dedicó a reconvertir estas leyendas después de un elaborado proceso de reescritura. 

En este nuevo volumen Espíritus y Criaturas del Japón,  tras el gran éxito de Historias de fantasmas de Japón, Hearn recrea nueve relatos tradicionales japoneses protagonizados por criaturas inquietantes pero fascinantes

Lo que destaca de Espíritus y criaturas del Japón

Destaca sobre todo por sus desplegables ilustrados interiores de  delicado entelado  y por su cubierta. Las ilustraciones de Lacombe trasladan hasta nuestros días la narración oral japonesa, fruto  de una construcción literaria basada en una tradición de siglos.

Estos nueve  relatos  escritos en la segunda mitad del siglo XIX reflejan las costumbres del Japón más auténtico y tradicional. Nos dan a conocer  personajes fantásticos como el samébito, los kitsune (zorros), los oshidori (patos) y un hombre que se transforma en faisán.

La historia del autor

Lafcadio Hearn, aunque nació en una isla del Mar Jónico, era de  origen irlandés.  Creció en Europa y se marchó en 1869 a Estados Unidos, donde se ganaba la vida como periodista. Allí publicó Fantasmas de la China (1887) y  Chita (1889), entre otros libros, partiendo  en 1890 a Japón con la intención de escribir varios artículos para la revista Harpers. El país nipón le cautivó de tal manera que se quedó allí trabajando como profesor universitario.

También escribió varios libros sobre Japón: Visiones del Japón menos conocido (1894), Kwaidan (1904) y Japón, ensayo de interpretación (1904), por citar los más conocidos. Su mujer,  Setsuko Koizumi, originaria de una familia de samuráis,  con la que tuvo cuatro hijos, tuvo un papel fundamental en su vida.  Llegó un momento en que Lafcadio Hearn cambió  su nombre por el de Yakumo Koizumi.

Lectora voraz desde que era una niña, pronto aprendió a contemplar el mundo con la mirada entre curiosa y soñadora de quienes aman la literatura. Algunas de las horas más gratas de su vida las ha pasado sumergida entre las páginas de un libro, pero sin renunciar por ello al "mundanal ruído". Porque también aprendió tempranamente que, la única forma de entender la mayoría de las historias, es viviéndolas.